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lunes, 6 de noviembre de 2017

Motion Picture Soundtrack

La banda sonora de mi vida siempre ha sido la Creatividad. Desde que recuerdo, ha estado presente, sonando en mi mente y en mi corazón.
La edad y el prejuicio social acallaron la Pasión por imaginar y crear, lo que trajo consigo desequilibrio en todos los sentidos.
Poner en marcha los sueños, los anhelos y los objetivos, es una tarea esencial en nuestro quehacer como seres humanos. No se trata sólo de seguir lineamientos y convenios sociales, de existir cumpliendo reglas externas, mientras crecemos por fuera, y morimos por dentro.
Escuchar y poner en marcha nuestra esencia, es decir, la cualidad de ser creativos y creadores, al servicio de los demás, es una manera de alimentar el espíritu que nos otorga presencia y razón de existencia.
Crear es vivir, construyendo de manera plena, nuestro porvenir, influyendo en el porvenir de quienes nos rodean.

Escuchar:
Intervention | Arcade Fire

viernes, 3 de noviembre de 2017

Reflexión en acción

Tras poco más de seis años, regresamos a uno de los autores que nos encaminaron a la dirección por la que actualmente transitamos.
El primer texto que leí de Wayne W. Dyer fue `El poder de la Intención´. Un libro sumamente profundo a la vez que objetivo. Comenzando con una serie de análisis y datos claros y bien ordenados, Dyer conseguía adentrarme por vez primera en el universo de la espiritualidad desde la Psicología y la Ciencia. Después tuve la oportunidad de leer el libro `La fuerza del Espíritu´.
Fue difícil al inicio mantener el interés en seguir el texto de Dyer, ya que yo mismo no tenía las bases cognitivas ni la objetividad emocional para mantenerle el paso. Se trata de un autor que, si bien no corre velozmente en el desarrollo de sus textos, si exige del lector cierta preparación, Sabiduría y paciencia. No todos siguen su ritmo, y en este sentido, él es espiritualmente implacable: no se detiene a esperar a que te preguntes si la Espiritualidad es parte de la realidad, él parte de esa premisa como principio. La Espiritualidad es parte inherente de nuestra existencia, punto.

De Dyer admiro y celebro su honesta Sabiduría, y su calidad humana, tan escasa actualmente en las relaciones humanas que vivimos, que sólo buscan poder y dominio, a través de la manipulación y la conveniencia. Esta Sabiduría la encontré en su texto llamado `Construye tu Destino´.
Sus libros son altamente reflexivos, requieren del lector un nivel de cultura alto, pero, sobre todo, un nivel y consciencia espiritual firme. Si alguien considera leer alguno de sus libros como un medio de transición para ayudarse a negar o aceptar el dilema del valor espiritual, lo único que logrará el lector es entrar en una espiral descendente, porque no podrá comprender los principios que el autor detalladamente esboza en cada trabajo.
Lo valiosísimo que tomo de Dyer es su consolidada seguridad y el temple puestos en las bases de la espiritualidad dentro de la vida de los seres humanos.

Actualmente, tras haberme alejado de su trabajo y sus textos, he vuelto a compartir su visión, y su objetivo como escritor y ser humano: servir a quienes nos rodean.
En algún momento, hace tiempo, consideré dirigir mi vida hacia la profundización de los principios metafísicos y espirituales que él y otros autores dominaron a la perfección, pero como todo ser humano, dimití en aras del desarrollo de una profesión, como el grueso de la población, con un trabajo estable, sólido y que al principio me llenaba de Pasión y me permitía el desarrollo de mi Creatividad.

Cuando todo esto se transformó, las circunstancias me llevaron, finalmente, a retomar dichos principios y aplicarlos a mi vida. La Espiritualidad es una faceta que, tarde o temprano, reclamará su lugar en nuestra existencia.
El trabajo y los textos de Wayne W. Dyer, han representado una luz en la encomienda iniciada, y la indiscutible calidad humana implícita en sus libros, una guía para continuar adelante y mantener la Intención firme y decidida.

Imagen editada digitalmente, original tomada del sitio oficial en Facebook de Wayne W. Dyer:

Escucho:
Harder to breathe | Maroon 5
White flag | Dido

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Dualidades

Todos los esfuerzos se han centrado en volver al camino de la Vida. Perder la Salud es definitivamente algo que nadie desea, pero cuando comprendes la manera integral y holística que tiene tu cuerpo, comienzas a reacomodar las piezas y a reestructurar los mecanismos, para volver al Equilibrio.

Esta imagen representa el proceso que todo ello ha representado. Los principios que descubrimos una década atrás, y que aplicamos durante algún tiempo, antes de desviar el camino y perder la Pasión por aquello que realizábamos.
La Dualidad es parte de la Vida. Todo lo que somos y hacemos posee una conexión intrínseca que no llegamos a comprender del todo, o en muchos casos ni siquiera vislumbramos.

La idea que dio forma a la imagen surgió de pronto, como una especie de error, de circunstancia fuera de lugar, pero que, una vez terminada, pareció tan simple, natural y lógica, acorde a lo que vivíamos en este preciso momento.

La sorpresa, Creatividad y asombro, van de la mano del análisis, la Razón y la Ciencia. Ambos hemisferios, ambos campos, definen quienes somos y lo que podemos llegar a ser. Promulgarse sólo a favor de un lado, traerá consigo una vida fraccionada y vacía, que, irremediablemente, nos llevará al desequilibrio, la Enfermedad, y la Soledad y el vacío espiritual.

Escucho:
Driving | Everything but The Girl

Protocolos de Vida

La Vida, si bien es cierto, representa un enorme ciclo que cumplir, está integrada de infinitos ciclos más pequeños, que, de forma inconsciente, para nosotros, definen y construyen las circunstancias de quienes somos.

La gran mayoría de nosotros, vivimos estos ciclos a lo largo de un intrincado inconsciente camino que nos lleva, irremediablemente, al término de la Vida, sin comprender los aspectos más relevantes.
Otros más, poseen la oportunidad de vivir (en ocasiones en condiciones agradables, o en otras, desagradables), de abrir Consciencia y profundizar y alcanzar la naturaleza de sus respectivas misiones.
Cualquiera que sea la naturaleza de nuestro viaje, encontramos en él personas que nos acompañarán a lo largo del camino, y que, a la distancia, representarán en nuestra memoria, pequeños referentes temporales, geográficos o emocionales, con los que podremos valorar los pasos dados y los trechos del camino avanzados.

Esta tarde, escribiendo esta nota que llevaba escrita en la mente desde varios días atrás, me doy cuenta que manifestar las palabras que ahora lees, es una acción que llevaba semanas, meses, o quizá años, postergando, y que representa el cierre de un ciclo, de los muchos que me han formado como humano, y que es sano (y necesario) cerrar de manera plena y consciente.

Como siempre que he escrito, deseo ante todo agradecerte por la compañía. Siempre he agradecido a Dios por las valiosas personas que coloca delante, o a un costado mío, y con quienes camino un trecho de esta vereda llamada Vida.
Recuerdo todos los momentos que vivimos. ¡Qué puedo decir! Es esta estúpida memoria…
A lo largo de los años creamos quizá sin pensarlo o diseñarlo siquiera, una tradición, una costumbre que sólo para nosotros dos tenía sentido, y que ha sobrevivido el largo paso de los años. Sí, porque son años, muchos de ellos los que construyeron esta relación, en condiciones extraordinarias.

Sinceramente jamás temí o imaginé que las cosas cambiaran a lo largo de tu partida, antes de que regresaras para concluir tu meta. La primera vez que te marchaste, me prometiste que algún día regresarías, y que concluirías ese objetivo de lograr forjarte una carrera en la misma universidad que abandonabas. Recuerdo nítidamente mi reacción, y no me retracto al recordar que te dije que era una promesa que yo sabía que no cumplirías. Y es que, a lo largo de mi pobre experiencia personal, quien se marcha, lo hace para siempre de mi Vida.
Ya que estamos en confianza, te confesaré que jamás comprendí las razones de que te hayas marchado la primera vez, y mucho menos las razones que te llevaron a regresar y concluir este anhelo, tal como siempre lo declaraste.
Cuando te miré volver, me sorprendió tu presencia, ya que jamás te comunicaste a lo largo de tu ausencia. Me conmovió tu requerimiento de elegirme de nuevo como tutor, a pesar de la distancia, del tiempo, de las experiencias que los dos habríamos vivido en el medio de las cosas.

Ahora que lo veo en retrospectiva, comencé a perder el rumbo, mi rumbo me refiero, y a caminar, en la terca necedad de hacerlo solo, de aislarme paulatinamente del contexto, incluido tú. Jamás me dijiste algo al respecto. Jamás hubo recriminaciones de tu parte, ni un reproche, a pesar de la distancia que vivimos. Pero debes saber (y sé que en todo momento lo supiste) que siempre estuve cerca, presto a acompañarte cuando más lo requirieras. ¡Y vaya que sabías meterte en problemas!

Juntos vivimos mucho, siempre me acompañaste en los momentos clave. Siempre te vi como un joven adelantado a sus circunstancias, no por tu edad, sino por tu peculiar manera de mirar hacia el Futuro.
En más de una ocasión descubrí enojo en tu mirada, rencor contra la Vida y las circunstancias. Estuve ahí para hacerte ver que la realidad no sería jamás lo que anhelábamos, pero en algún punto, yo  mismo sufría mi propia crisis, con todas sus horribles consecuencias.

En mi naufragio me alejé definitivamente, pero a la distancia te miré sólido y perseverante. No te rendiste, y mostraste una temple que te llevó a afrontar y trascender cada uno de los retos. Algo se mantuvo siempre constante: tu confianza en mí.

Cuando al final te acercaste, debiste haberte dado cuenta que conscientemente no deseaba hablar con alguien, pero fuiste terco y astutamente insidioso, como es natural en ti, hasta que lograste llegar a mí.
Las noticias no eran buenas, y yo no deseaba compartirlas con nadie, pero estabas ahí, y yo no podía prometerte que estaría contigo cuando me distinguiste con tu ofrecimiento. No me quedaba claro aún si era porque físicamente no podría continuar adelante, o en el fondo ya no tenía ganas de hacerlo.

Debes entender que cada ciclo de tu vida es un cúmulo de circunstancias, de simbolismos, analogías y metáforas, más allá de los eventos que vivas. Yo me encontraba lidiando con el término de un ciclo, y tú, sin saberlo, representabas la llave que cerraría el cerrojo definitivamente.
Terco, siempre terco como acostumbras, me dejaste carta abierta, no importando la posibilidad de no permanecer de manera física para acompañarte. Si moría, ese espacio que reservaste para mí, permanecería vacío, de todas formas. Así eras de testarudo, de imposible para dialogar y hacerte cambiar de opinión. Pero ahí estabas, de pie, defendiendo tu postura, no aceptando nunca una negativa, fuera humana, o divina.

Comprendo que representaste lo que la institución a la que pertenecí y amé por quince años, definió en mi persona. Estuviste ahí en la fase temprana, cuando era joven y nada me importaba, y afrontaba los retos con valentía y orgullo. Cuando, sin miedo, penetré en la vida de las personas a mi cargo, y empaté con ellas en las pérdidas y en las ganancias. También gané, y desde luego, también perdí…
Creo que esa pérdida en particular, del grupo del que indirectamente formaste parte, me dolió e impactó más de lo que pude aceptar.

Tu ausencia dolió, la primera vez que partiste, pero me hizo fuerte. Al regresar, te descubrí maduro e indestructible en tu templanza. Siempre adelante. Siempre seguro.
Dudé si acompañarte a una ceremonia, con protocolo de la institución que yo abandonaba después de una serie de crisis y la decisión más difícil de mi vida hasta ese instante.  
Me enseñaste que las adversidades no deben sino hacernos fuertes. Que las personas van y vienen, pero las más valiosas permanecen, no importan las circunstancias, no interesa que tengan que irse: algunas, pocas, las correctas, sí cumplen sus promesas, y regresan. Tu terquedad me inspiró, me dio un objetivo qué cumplir, un pretexto para luchar por una vida que no me importaba más.
Y sobre todo: que las metas personales lo son todo, así nadie más crea en ellas, más que tú mismo. Así de poderoso, así de sólido.
Y fuiste el único que llamó, día tras día, sin importar que no hubiera respuesta en las llamadas, después de saber lo que en realidad acontecía.

Y bueno, estar contigo este día, al fin y al cabo, representa mucho.
Es agradecer a una institución que me enseñó a lo largo de los años, lo mejor de la Educación, que me templó en las peores adversidades para ofrecer siempre lo mejor de mí, no importando el rechazo o la crítica, que me permitió conocer y desarrollar la calidad humana, y hallar jóvenes como tú, que vez tras vez respondieron, exigiéndome a no rendirme jamás, a confiar y poner mi seguridad plena en el anhelo de construir relaciones humanas, más que simples cátedras de conocimiento, que no se consolidan sino comprendes que antes que un profesionista, existe un ser humano.
Me retiro por no congeniar ya con las realidades de las aulas, pero satisfecho por la oportunidad de ver realidades humanas consolidadas.
Ignoro si te llevas algo de mi persona, como yo me llevo mucho, tantísimo de tí. Estoy vivo, y tras la ceremonia, las fotos y la charla breve con tu padre, comprendo el orgullo de haber conocido a un joven como tú, y te agradezco por el impulso (para mí, a regañadientes) a acompañarte en este momento. Significa mucho.

Habrá mucho aún qué platicar, de eso no tengo duda, porque deseo ver cumplidos esos sueños que me has compartido de manera sincera y honesta. No tengo palabras.
Orgulloso de mirarte aquí, y expectante de saberte lejos, en tus metas, pleno y feliz.

GRACIAS. Y felicidades.
Ahora sí podrás hacer de tu vida, lo que te plazca, aunque sé con certeza que ese placer, finalmente lo conducirás a ayudar y guiar a otros, a ser mejores, a luchar por lo que sueñan, comenzando por mí, porque me has inspirado a hacerlo.

Dedicado a Josué A.

martes, 31 de octubre de 2017

I am a tricked child

Me agradan estos días, con sus noches.
Ambiente irónico donde sientes mayor necesidad de pasar el tiempo con los muertos, que con los vivos. Ocasos de colores brillantes, que llenan tu pupila de hermoso festín visual, que alimenta tu espíritu.
Fríos atardeceres que combinan lo gélido del clima con el calor humano.
Me entretengo observando por horas y horas los caminos de pétalos de flor de cempasúchil, que parecen abrir las puertas entre dimensiones, invitando a los colores alegres y a la Vida, más que convocar a la Muerte.
El Tiempo es relativo, trozos y remiendos de un mismo listón que hoy vivimos aquí, pero que tiene su continuidad y su vestido de gala, más allá de nuestros ojos y nuestro aliento.
Me siento engañado por la Vida, pero reconfortado por la Muerte, al final del día.

Escucho:
Ultraviolet days | Planet Funk

lunes, 30 de octubre de 2017

Muerte y Vida (en fotografías)

`Así, frente a la muerte hay dos actitudes: 
una, hacia adelante, que la concibe como creación; 
otra, de regreso, que se expresa como fascinación 
ante la nada o como nostalgia del limbo. 
Una civilización que niega a la muerte, 
acaba por negar la vida´.
Octavio Paz.


No deja de sorprenderme año con año, una de las celebraciones más importantes que llevamos a cabo como cultura y nación.
Desde niño, y a pesar de no haber vivido en sitios rurales, donde esta hermosa tradición es realizada en un esplendor digno de retratar, siempre me sentí atraído e hipnotizado por el Día de Muertos, en todas sus bellas y profundas variantes, dependiendo de la región de mi México.

He tenido oportunidad de vivir esta tradición en algunos sitios geográficos de mi país, y me emocionan los colores, los cantos, la vestimenta arquitectónica, urbana o humana que rodea a la celebración, en todos sus niveles.

Espero aún tener años por delante para vivir estos días en sitios que sueño visitar, y donde los colores, las costumbres, la comida, y el calor humano y familiar, alimente al cuerpo y al espíritu.
Platicaba con una de mis amigas entrañables, sobre cómo estas celebraciones, y otras oportunidades de reunión, siempre me movieron a diseñar, construir y realizar momentos basados en naturaleza humana, encuentros donde nuestra calidad como seres humanos halle una plataforma de expresión y consolidación.
Este año en particular, lejos por completo y en definitiva de todo el ambiente que antes nos rodeaba y definía, encontramos la oportunidad de extraer la cámara fotográfica, y realizar algunas tomas. Estas fiestas siempre han sido un fuerte motivo visual, para divertirme, gozar, y disfrutar la esencia de ser mexicano, de ser humano.




Gracias Juanita Calderón por la invitación, por el tiempo y por la oportunidad. Ha sido indescriptiblemente hermoso.

Escucho:
Praying for time (Unplugged version) | George Michæl

Retratando la cara de la Muerte

La Fotografía siempre ha sido una actividad que nos llena de emoción y de satisfacciones. Hace meses que nos habíamos auto impuesto un período de veto tras los eventos sucedidos y las decisiones tomadas.

Hoy, tras casi un año de inactividad creativa visual, se presentó la oportunidad de desempolvar la cámara fotográfica y realizar una serie de tomas, que si bien reflejan mi falta de práctica, hicieron vibrar los dedos de mis manos, al enfocar, entonar los colores, y buscar las imágenes idóneas para inmortalizar en simples fotografías.

Uno de los formatos favoritos es el retrato, que me permite profundizar en las miradas, los gestos, las divagaciones y reflexiones de las personas, hasta encontrar el instante, el pensamiento justo que se materializa en una imagen.
Ha sido increíble sentir la cámara fotográfica entre las manos. El pulso firme y la contención de la respiración nos emocionó en sobremanera. Me sentí como niño, que hace tiempo, mucho tiempo, no salía a jugar, y divertirse por la Vida

Y qué mejor e irónico pretexto, que basarme en La Muerte como tema de diseño. Su concepto y su hermosa presencia se pavonea por estos días, haciendo de los momentos, exquisitos instantes de celebración y alegría, que me permiten redescubrir la oportunidad de comenzar de nuevo.


Escucho:
Turn of the century | Pete Yorn

sábado, 28 de octubre de 2017

Formas y colores

Fragmento de fotografía donde se
retrata mural de Zacatlán de las Manzanas.

Click en fotografía para agrandar
Los pasos nos han llevado por panorámicas increíbles. Retratos de mundos extraordinarios que no tenían cabida en la Imaginación hasta la llegada del momento en que contemplábamos el sitio.

Este viaje en particular me mostró la materialización de los sueños visuales más extrovertidos. Mirar a las personas, esas mentes y manos detrás de las piezas, las formas y los colores, y su afán y su paciencia por verlos cumplidos.
Si me pidieran describir en una palabra la Belleza de las siluetas y todas las figuras, lo haría utilizando el concepto de Perseverancia.

Rescato este sitio y momento por dos aspectos: primero, porque una hermosa familia me acogió por aquellos días, compartiéndome calor y ambiente de hogar, que me hizo valorar aún más cada paso dado. Y segundo, porque mirar la paciencia que requiere materializar el talento y cumplir las metas, es hoy una lección que estoy aplicando, de la enseñanza durante los amaneceres y los atardeceres con los colores más hermosos que jamás recuerde.

Hay metas y actividades que no deben ser cumplidas, no porque no se deba, sino porque no tienen que ver nada con tus anhelos más directos y profundos.
Hay panorámicas –en cambio– en las que vale la pena trabajar con tus propias manos, no importa el tiempo que la integración requiera.

Escucho:
Hypnotised | Coldplay
Artificial nocturne | Metric

viernes, 27 de octubre de 2017

Triste, pero cierto

Imágenes que guardábamos en las profundidades de la memoria digital extraíble.
Porque la Vida me hizo comprender, de la manera más difícil, que el tiempo de existencia individual no es eterno, ni mucho menos concuerda en la realidad con las proyecciones que te hagas de él en tu propia vida.

Las imágenes, fotografías y panorámicas se irán desempolvando paulatinamente, mientras nos adentramos en las hondonadas, los recuerdos, las memorias de los viajes, de las travesías, encontrando momentos inéditos de los que hablamos o escribimos de manera oficial, pero cuyos fragmentos, enfoques o ángulos, más íntimos y personales, quedaron resguardados sólo para la contemplación personal.

Se ha hablado ya que los libros que nos prometimos a nosotros mismos, han comenzado a escribirse. El proceso es lento, y requiere de mí, paciencia como nunca antes. No me interesa pensar en que si tendré la Vida. Paciencia tengo, y en la travesía hacia las profundidades de mi alma, encontraré material y fortaleza para continuar desarrollando las historias y los proyectos.
Quiero compartir estos instantes personales. Al final así lo entiendo son fragmentos de mi propia vida que terminan de definirme. Las partes ocultas, en ocasiones arrojan más luz sobre ti, que las partes evidentes que decides expresar abiertamente.

En la imagen que acompaña a esta nota, la larga espera me hizo capturar instantes, precuelas de la gran imagen buscada, a lo largo de las largas horas en cuclillas, acechando, observando, calculando. La Vida descubrí transcurre en dos tiempos: uno material, y otro espiritual, como lo muestran estos hermanos. Integrantes de una familia de tres generaciones, cada tarde danzan en la plaza principal de su ciudad natal, representando ellos sin imaginarlo o saberlo siquiera fragmentos que perpetúan la Historia de una cultura (que era lo que yo buscaba). La espera, sentado, ora en el piso, otras veces semi flexionado, o en la fuente central, me hizo formar parte del tiempo espiritual de dicha familia. El mundo parece detenerse, acontecer a un ritmo diferente. No coloqué los audífonos en mis oídos, a través de los cuales fluía la Música, por temor a romper ese ritmo delicioso, separado, dentro de otro plano de existencia. Me limité a sentarme, observar. Y aguardar.

Irónica la Vida, ya que semanas después, en casa, yo mismo despertaría con una afección en las profundidades de mi cuerpo, que me hizo detenerme y llorar en silencio, haciendo los cientos de cuestionamientos en torno a las razones de mi sufrimiento, extrañando ese largo momento, detenido en el Tiempo, mirando la danza mágica que fotografié, y su contexto, observando a la Vida, ajena, externa a mi ser, aconteciendo en piezas exquisitas de Eternidad.
Fue el primer paso para detener mi vana existencia, romperla furioso, e intentar comenzar de nuevo, no importara que fuera demasiado tarde.

Así las cosas.
Así los recuerdos.
Y las memorias.

Escucho:
Square one | Beck

miércoles, 25 de octubre de 2017

Introspección y Espacio

La Vida ha sido una serie de travesías, de viajes personales continuos y dispares, que me han llevado por múltiples lugares, rincones imposibles que han dejado infinidad de lecciones.

Por los lugares, por todos y cada uno de los espacios arquitectónicos o urbanos visitados, la caminata ha sido el ejercicio predilecto para conocer, personalizar, familiarizarme con el contexto y el lugar, y experimentar las emociones y sensaciones únicas que cada sitio encierra y manifiesta.

Sentarse, permanecer largos minutos inmerso en el Espacio, contemplando el amanecer, mediodía o atardecer, permite reflexionar sobre el origen de la travesía, e identificar las razones especiales que me han llevado a ese sitio, a ese momento y lugar.

El viaje siempre inspira al pensamiento, a la Paz y la Tranquilidad. Los caminos, veredas, carreteras o trechos, son puentes paulatinos hacia otros mundos, diferentes realidades a la mía, que develan misterios en forma de panorámicas que contienen extractos de Belleza pura.

La Vida lo he comprendido es este viaje, éste, ése o aquél. Cada travesía es una pieza de esa Vida, un trozo de sorpresa y de contemplación, para entender finalmente el objetivo de estar, de permanecer aquí y ahora.

Escucho:
Mesa | Hans Zimmer, Benjamin Wallfisch