.

.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Ciencia y colores

Los descubrimientos que la Ciencia realizó durante este año fueron realmente sorprendentes. No dejo de maravillarme de la capacidad de percepción que poseemos como seres humanos. Y es que no se trata sólo de captar o percibir el mundo que nos rodea, sino hallar en él significados que nos permitan abordarlo para su posterior aprehensión y comprensión.
En lo personal, una de las herramientas perceptuales -hasta hace poco, inconsciente- fue la identificación y reconocimiento de significados por medio de colores.
El color verde es uno de los colores favoritos dentro de mi gama personal, por lo que elegí la ilustración que se anexa a esta nota como la compañía perfecta de esta afirmación. El verde lo relaciono con conceptos y términos arquitectónicos, o bien, con objetos y conceptos físicos/tangibles, mientras que el azul -por ejemplo- es utilizado por mi inconsciente más para identificar conceptos y términos acústicos/auditivos [la canción que escucho de fondo me ofrece de manera natural esa sensación, dentro de mis percepciones].
Interesante como los colores son, para mi cerebro, prueba fehaciente de la existencia de elementos distintos, dispares o contrarios, que pueden ser catalogados en lo objetivo y lo subjetivo.
Aún me encuentro en el proceso de comprender cómo opera mi cerebro al momento de realizar lecturas sensoriales, espaciales, además de musicales, gracias a las actividades múltiples y diferenciadas que realizo en los presentes días.



Escucho: Frozen / Madonna [melodía de fondo al momento de escribir nota].

Reflexiones de un fin de año

`Amor y verdad son las dos cosas de Dios. La verdad es el fin y el amor es el camino´.
Mahatma Gandhi

No dejo de sorprenderme de las diferencias que existen entre las ciudades y las regiones rurales. No hablo del avance urbano ni el grado de desarrollo arquitectónico, más bien me refiero a la parte humana, la ideología y la serie de costumbres y tradiciones que definen los estilos de vida que se dan en ambas.
En muchas ocasiones he comentado que mi vida se ha desarrollado siempre dentro de la ciudad, por lo que experimento una especie de fascinación por la vida en las comunidades pequeñas.
He tenido la enorme fortuna de visitar algunas de ellas y conocer personas hermosas que han compartido la esencia de estos sitios.
Cada experiencia de este tipo ha dejado en mí una huella indeleble que ha influido de maneras increíbles en la forma personal de captar y comprender la realidad.
Hace unas horas -tan solo- fui testigo de esa serie de circunstancias que definen la identidad de las personas, dentro de una comunidad, entretejiendo lentamente lo que llamamos memoria colectiva.
Es extraño captar y analizar los eventos como un elemento, como un sujeto o simple espectador externo, pero, gracias a las circunstancias de índole personal, pude vivir los hechos formando parte de ellos, en una postura y visión que rompió muchos esquemas, permitiéndome revalorar y enriquecer la manera de entender la realidad que me rodea.
Cuando observamos un hecho, y por hecho me refiero a la serie de acciones donde se ven involucradas una serie de personas que integran una respectiva sociedad, grupo humano o comunidad, que comparten un cúmulo de ideas y valores, normalmente juzgamos antes de siquiera entender o intentar explicar el hecho en sí. Imagino que es normal, ya que, como seres pensantes, interponemos nuestros propios valores a aquello que observamos o vivimos, en la gran mayoría de los casos, siendo incapaces de comprender la esencia, la verdad que dispara los eventos.
Hace algunas horas tuve una experiencia que me sacudió por completo.
Esta sensación la he ido experimentando al largo paso de los años, en dosis pequeñas y cortas, que lentamente han mermado mi entendimiento en el índole social.
Ahora que he vivido el evento desde dentro, mi mente y toda mi fría racionalidad captan la verdadera razón de la existencia de aquello que observo.
He quedado sorprendido, maravillado, y conmovido por la manera en que las tradiciones humanas van gestándose y consolidándose al paso del Tiempo.
Las personas que integran el evento no son conscientes -como yo tampoco lo era observando desde fuera, qué irónico- del alcance de aquello en lo que creen y fomentan con sus actos, unidos, comunitarios.
Esas pequeñas acciones, repetitivas año tras año, generan en las personas que viven la experiencia, un calor, una chispa humana que permite sentirse parte de algo mayor. Convivir con una serie de valores, en un inicio pequeños, que hace sentir bien a la comunidad, brindándole calor, fe, sentido e identidad. La participación social es indispensable, ya que es la llave para que la convivencia y la consolidación de determinadas costumbres permanezcan grabadas en las creencias de la gente, en ese sentir que determinadas acciones fomentan algo que identifica a un grupo de personas por algo más que la apariencia física o cultural.

La experiencia es indescriptible.
Este año, siendo la segunda ocasión en que recibo la hermosa invitación y se me acoge de una manera extraordinaria, experimento la verdadera esencia, conozco el motor real que mueve los engranes, de un hecho que inspira a parte de la comunidad entera.
Absolutamente todos los pequeños e insignificantes detalles cobran vida y poseen sentido.
Todas las acciones, las palabras, las actitudes son familiares, porque ahora formas parte de esa visión de mirar la panorámica, de ser un integrante de esa manera de soñar, de crear, de diseñar y de poner en marcha la perspectiva que ha sido dibujada antes en la mente de alguien más, y que posee el inapreciable deseo y objetivo de aportar algo al bienestar del conjunto.

He llegado tarde a casa. No he dormido.
No interesa.
El olor de la ciudad ahora me parece vano y vacío.
El olor de pueblo que se ha colado en mis ropas y en el ser entero tiene un cálido significado.

Todo lo que antes vi, desde la lejanía, tiene ahora completo sentido.
Agradecimiento sincero a la familia que existe detrás, a cada grupo de personas que integran esas familias, todas ellas, que, donde quiera que geográfica o temporalmente se encuentren, poseen una visión prospectiva de afianzar ese cariño y solidaridad familiar a la comunidad entera.
Y gracias a la familia en especial que hizo posible la visión que contemplé la noche anterior a la escritura de esta nota.
Te dije Luis Enrique, que todo se iba en la mente y en el corazón, documentado.
Lo siento, mi memoria es incapaz de olvidar lo vivido sensorial y espacialmente -lo sabes- y el corazón se niega a hacerlo.
Además, me has hecho sentirme parte de ello.
Ésas experiencias son las que generan radicales y profundos cambios en las personas que, como yo, olvidamos de repente el verdadero significado de nuestras frías y vacías vidas.

Escucho:
Teardrop / Massive Attack
Cross my mind / Everything but the girl
A different corner / George Michael
I will follow you into the dark / Death Cab for Cutie
Special cases / Massive Attack
H. K. Farewell [`Teenage Angst´ B-Side] / Placebo

martes, 27 de diciembre de 2011

Realidades

Lo más inquietante para mí siempre ha sido la capacidad del ser humano de crear y de vivir en distintas realidades.
Lejos de entrar en la polémica de la percepción y comprensión de la Verdad, la capacidad del Hombre de diseñar, imaginar, y materializar universos alternos, paralelos y demás variantes es por demás fascinante.
Como arquitecto, pero aún más como escritor, he usado esa cualidad para generar realidades alternas donde lo cotidiano adquiere nuevos alcances y significados.
Somos capaces de generar panoramas completos con nuestros pensamientos. Precisamente hace un par de días charlaba con un amigo en torno a nuestra habilidad de observar los hechos como una secuencia lógica y perfecta de eventos, de piezas de un rompecabezas, con un significado que sólo puede ser entendido cuando se percibe, acepta y se comprende la vista integral.
Pocos hombres poseen la capacidad hermosa de observar el panorama completo, y, peor aún, en prospectiva.
Lo que ha traído este final de año ha sido una sorpresiva transformación radical de la manera de entender, de percibir y de explicar lo que sucede momento a momento en mi vida.
El cúmulo de sensaciones que experimento es demasiada información, tanta, que no soy capaz de expresarla en medios como éste, por ejemplo.
Eso debe suceder con las realidades, millones de ellas. Su alcance y profundidad nos superan.

Hoy, mientras caminaba por una de las plazas comerciales más concurridas de mi ciudad, me detuve para observar por sólo un instante ese vasto cosmos que su autor creó con sus miles de piezas, vistas panorámicas, colores y formas definidas.
Impresionante. Sumamente.
Así es nuestra mente de compleja. Así es, de hermosa…

Escucho: Gorillaz. The singles collection 2001-2011

domingo, 25 de diciembre de 2011

Entre las calles 18 y 23

Gracias Luis Enrique por esta inesperada visita.
Cada vez que charlo contigo, las respuestas clave de mi vida son respondidas por la narrativa de la tuya.
Es indescriptible. Estas tardes de conversación profunda se convierten al lento paso del tiempo en un clásico agradable y necesario para continuar en la búsqueda de las razones que den sentido a lo que soy, a lo que hago.
Precisamente hoy en la mañana leía una de las tantas notas donde tu espíritu aparece desdibujado. Y de pronto estás ahí, al otro lado de la acera.
Me has enseñado tanto.
Contigo, aprendo a poner atención en los detalles y las pequeñas circunstancias de la vida.
Es increíble.
Te estimo demasiado.
Un abrazo enorme, mi amigo, mi gran hermano.

Escucho: Cosmic girl / Jamiroquai

Humanidad y espacio

`El amor es más bien el dios de las sensaciones que el dios de los sentimientos´.
Ninon de Lenclos

Desde que tengo uso de razón, recuerdo haber comprendido el mundo desde dos herramientas: la narrativa y la percepción espacial. Mucho tiempo después he caído en cuenta el por qué soy escritor, además de arquitecto.
Lo único que tengo que reprocharle a la Vida es el hecho de no tener a alguien que me dijera desde el comienzo lo que mi cerebro y corazón podían hacer.
Las lecciones de nuestra existencia -ahora lo comprendo- están puestas delante para descubrirlas por nosotros mismos. Ésa es la esencia de la Vida.
Los mejores recuerdos que poseo encerrados en la memoria, son -irónicamente- momentos y sensaciones espaciales. Mi cerebro las guarda como sellos indelebles que se quedan grabados para siempre.

En resumen, lo más hermoso de la Vida para mí son los espacios arquitectónicos.
El primer recuerdo espacial que tengo data de cuando tenía escasos seis años. Lo que recuerdo: nítidamente un patio hermoso, buganvilias coloridas, en fondo bicolor blanco/negro, con olores de galletas espolvoreadas, y trabajos en rejas, de herrería. La sensación que experimento es indescriptible.
Así podría narrar absolutamente  toda mi vida.
La convivencia con mis amigos de la infancia en el patio universal de la primaria donde estudié.
Los juegos en la cancha íntima de basquetbol con mi mejor amigo.
Las navidades en aquel pasillo travieso que conecta absolutamente todas las viviendas familiares.
La construcción y diseño de las metas académicas en la acogedora oficina de la autoridad con la que algún día laboré.

Las más bellas compañías siempre estuvieron presentes, acompañadas de rincones, espacios, lugares, sitios que fueron las circunstancias perfectas para que mi memoria fuera capaz de grabar para siempre, por medio de sensaciones y lecturas, todo lo acontecido, todo lo aprendido.

Para mí estas fechas están llenas de amor, de cariño, de las mejores sensaciones, no abordadas desde un punto de vista mítico, legendario, o religioso alguno, sino desde el punto de vista sensorial y humano.
Lo que guardo en la memoria son las circunstancias, los detalles, los elementos precisos que definieron y ayudaron a construir ese momento único.
Lo considero un don. Recordar absolutamente todo -como lectura posterior de un libro- extrayendo las sensaciones y experiencias espaciales.
Detrás de todo hecho humano, sea de la naturaleza o alcance mítico o histórico cualquiera, se encuentran una serie de circunstancias espaciales que despiertan y acogen esos hermosos sentimientos humanos.
Ése es un verdadero espacio arquitectónico.
He ahí la razón de la fotografía de esta nota. Detrás de las personas y el hecho que celebran, se encuentra una serie de afortunados accidentes espaciales donde se graba para siempre lo vivido.

Estas fechas para mí, son un eco infinito de lo que celebramos año con año. Ese hecho vivo jamás volverá a repetirse, pero lo que diseñamos, construimos, y lo que hacemos para rodearnos como seres humanos, junto con quieren nos rodean y a los que amamos, es una prueba de  que ese recuerdo vive en nuestros corazones.
Para mí la Vida sucede de un espacio arquitectónico al siguiente, en una narración humana interminable. Peculiar manera de comprender el Universo.
Que estas fechas nos permitan compartir lo que somos en realidad, esos sentimientos puros, con quienes se encuentran a nuestro lado, dentro de esos rincones [abiertos o cerrados] que llamamos Espacio.
Felicidades a todos, con cariño, desde esta plataforma digital.

Escucho:
Textures / Robert Miles
Down for so long / The Rapture
Triphoppin´ with Hans / Hans & Candy Dulfer
Ether / Kashmir
Lipgloss / Pulp
83 / John Mayer
Help I'm alive / Metric

viernes, 23 de diciembre de 2011

Primeras sensaciones en espacio musical

La Música ha sido una compañía constante, desde siempre.
Ahora la abordo desde el punto de vista de la comprensión.
La experiencia ha superado todo lo esperado hasta el momento.
Penetrar en el universo de la Música requiere mucho más de lo que pude haber considerado. Sensibilidad, perseverancia, cuidado en el detalle, creatividad. Perfección.
Los primeros días sumergiéndome en la Música es como habitar, experimentar sensorialmente un nuevo espacio. Es magnífico.
Mis sentidos, y mi mente -sobre todo ésta última- se encuentra pasmada, completamente extasiada y aturdida por este primer acercamiento.
He acompañado la experiencia con la esencia de dos agrupaciones: Radiohead y Gorillaz.
Hoy, que he decidido ejercitar, con guitarra en mano, opté por Gorillaz como catalizador.
Los acordes de su producción Plastic beach son una vereda sumamente interesante para trotar, que me ha emocionado en sobremanera y que ha despertado diversión y alegría en los primeros ejercicios, equiparados con la sencilla repetición para el logro de soltura y velocidad.
Me siento como un niño aprendiendo sobre el Cosmos, antes lejano, desconocido y sumamente distante.
Increíble.

Imagen tomada de la liga:

Escucho: álbum TKOL RMX 1234567 / Radiohead

Espacio interno sideral

La noche cae sobre mi memoria.
Los recuerdos deambulan por doquier.
El corazón late, lamentando en cada sonido rítmico, tu ausencia.
Las luces de víspera de Nochebuena titilan, afuera.
Las capto como brillos que miro, cual astros celestes, en desenfoque.
Más allá de ellos se encuentra tu memoria, volando rauda.
Mi espíritu atraviesa galaxias, para alcanzar tu alma.
En el cielo eterno, me guían las estrellas.
Cada momento contigo, las ha encendido, cual velas.
Una lágrima cae de mis ojos.
Inmediatamente se torna en un cometa.
Cuya trayectoria burla toda lógica.
Su centro es un núcleo de hielo, producto de los años en soledad, perpetua.
Se pierde más allá del último planeta conocido.
La noche se vuelve eterna.
Su manto no tiene final alguno.
El Universo es como mi espíritu.
Colapsa, se expande, vuela hasta romper los límites establecidos.
De repente, el brillo de un ángel me llama.
Su cálida luz me atrae a tu presencia.
Cuando estoy a punto de tocar su flama, luminosa y bella…
Despierto.
Estoy muerto, sentado en el sofá anticuado de la sala.
En lo alto del árbol de Navidad se encuentra tu recuerdo.
O lo que queda de él.
Un ángel de porcelana con las alas extendidas.
Lo contemplo, estupefacto.
Es hermoso lo vasto que es el Cosmos.
Y lo que viví en Él, contigo…

Escucho: Empire Ants, tema que sirvió de inspiración para la presente nota, cortesía de Gorillaz feauring Little Dragon

jueves, 22 de diciembre de 2011

Vísperas...

El tiempo libre me ha permitido olvidarme de todo lo cotidiano.
Pese a esto, me encuentro ocupado en más de un sentido.
A dos días de las celebraciones más importantes del año, el ambiente no se ha tornado melancólico como en años anteriores.
Tengo la hermosa compañía de mi familia, así que me es imposible decir que detesto la Navidad.
En realidad no es de esta manera.
Es un tiempo increíble para estar con quienes más amas.
Tal vez estoy concentrado en los cambios que se presentan a diestra y siniestra.
Las noches -que por estos días paso escribiendo por no poder hacerlo a otra hora- están llenas de Música e inspiración. El manto nocturno, frío, pero acogedor, es el momento perfecto para viajar a ese mundo narrativo que todo lo transforma.
¿Qué más puede desearse?
La tranquilidad interna está presente.
Es un buen momento para la reflexión… y la lucha por cumplir los anhelos, todos ellos, sin importar qué…

Escucho:
Happy endings / Pulp
Space cowboy / Jamiroquai
Chase the sun / Planet Funk

Surrealismo creativo

He estudiado los procesos creativos desde hace varios años. He desarrollado mecanismos y metodologías para comprenderlos, y alentarlos, generando aplicación en el campo del diseño arquitectónico.
He escrito en notas anteriores en torno a proyectos y actividades que se desarrollan a últimas fechas. Todo tiene que ver con una sola meta: el desarrollo de la creatividad.
Es la primera vez que considero la génesis de proyectos sin tener un proceso definido o planeado. Se ha comenzado a trabajar teniendo en mente los temas, las habilidades y los objetivos que desean lograrse.
La creatividad es un cúmulo de experiencias que no siempre tienen que ver con procedimientos o serie de pasos definidos para poder explotarla.
El campo donde me encuentro ahora está lleno de dinamismo, cambio y transformación.
La creatividad -pienso- es todo esto y mucho más, así que me hallo en la tierra adecuada para su gestación.
El objetivo es comprender mucho más en torno a las circunstancias y mecanismos que definen la creatividad en el mayor rango de disciplinas que sea posible.
La sensación que experimento en este momento es equiparable a la visita a los conceptos surrealistas en el sentido puro.
Mi mente divaga en todas direcciones. Hay tanta información que procesar.
A pesar de la confusión, se han buscado actividades, tiempos y secuencias disciplinares que puedan complementarse entre sí, en el intento de conseguir un equilibro creativo.
Imposible. Por lo menos, en apariencia en este primer momento.
La experiencia es fascinante.
Tantos caminos que se abren como infinitas posibilidades.
La creatividad se multiplica cuando el horizonte se expande de igual manera.
Una decisión súbita, pero fantástica.

Escucho:
Heaven sent you / Donna Lewis
Lovefool / The Cardigans
Those sweet words / Norah Jones

martes, 20 de diciembre de 2011

Amanecer en verde y luz

Los amaneceres de los días recientes han sido serenos. Tranquilos.
Tiempo suficiente para reflexionar un poco, y colocar algunas cosas en orden.
Cosas de la Vida, de los anhelos, de la construcción de los últimos momentos de este año, que termina.
Tantos eventos tuvieron lugar. Me refiero a todo aquello que transformó profundamente la vereda seguida.
¿Tristeza?
Un poco, si.
Hoy, al amanecer, mirando la luz del sol colarse por las persianas, no puedo evitar pensar en torno a todo lo acontecido durante este año.
Todo es diferente.
Demasiado.
¿Arrepentimiento se asoma entre los pensamientos?
No.
No se puede volver atrás.
Sólo queda descansar en ese rincón, y mirar cada mañana como el nuevo espacio amanece, con sus brillantes colores.
Con su propia vida…

Escucho: Falling free / David Gray