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jueves, 12 de junio de 2014

Nuestra realidad

Hace algunos años abrí este espacio virtual, como una especie de diario, de bitácora de viaje, para mantener un registro de las actividades hechas, pero, sobre todo, porque, por alguna extraña razón, me agrada registrar el pensamiento, y le evolución de éste al paso del tiempo.
Al mirar en retrospectiva, me he dado cuenta también que son menos las notas escritas cada vez en este sitio. Y algo aún más para reflexionar: la evolución en la filosofía personal se reinventa con mayor vertiginosidad cada vez.
Las herramientas de comunicación se transforman a velocidades exorbitantes, adaptándose, o quizá definiendo nuestras condiciones de vida, tanto personales, como sociales.
Con sorpresa he mirado que la preferencia individual, tiende al uso de redes sociales como Twitter, que es capaz de registrar los fugaces e instantáneos momentos que a últimas fechas definen mi vida.
Los largos libros, y las series de cuentos y novelas por escribir, han quedado en pausa desde un par de años.
Considero que hoy en día invertimos tanto tiempo en la supervivencia dentro de nuestros círculos y ambientes cotidianos, que nos olvidamos de vivir nuestras verdaderas vidas.

Déjenme explicar este punto.
Me refiero a que nos concentramos en registrar cada instante y cada imagen que acontece en nuestra existencia, que ya no somos capaces de sentarnos y apreciarlos a detalle, y comprender la esencia, la lección, la maravillosa moraleja implícita, dentro.
Una reciente experiencia acontecida me ha puesto en la plataforma de la reflexión radical y profunda, para cuestionarme qué es lo que deseamos como personas, como futuros o no profesionistas, y como seres humanos.
Los procesos de comunicación, a pesar de ser veloces, óptimos y alcanzables para casi todos, han conseguido en un periodo de años apenas, construir una enorme barrera entre nuestra perspectiva personal y la realidad circundante.
Cada vez somos menos capaces de abrirnos, de intentar siquiera ponernos en nuestro mismo lugar, desde fuera, en las mismas circunstancias reales en las que actualmente vivimos. Consideramos que nuestras ideas y pensamientos son válidos y deben ser respetados a cómo de lugar. Las personas tienen la obligación de aceptarnos y de comprender nuestra realidad por el sólo hecho de vivir en ella, y sobrevivir.
Lo que la actual realidad considero ha logrado, es aislarnos en una Matrix personal, de la que no deseamos [ni somos capaces] de salir, por sentirnos seguros y confortables en ese sitio que hemos construido alrededor de nosotros.
Cuando las circunstancias externas nos valoran, comparan, o evalúan, acorde a las reglas vigentes en tiempo y lugar, nos resistimos a aceptar nuestra incapacidad de adaptarnos y de respetar aquellos con lo que no empatamos.
Consideramos que la realidad tiene la obligación de integrarnos a ella sin ninguna excusa, porque, finalmente, creemos que nuestra realidad interna es la única que existe.
Valores como la Confianza y la Amistad han quedado relegados a simples requisitos que sólo sirven para perpetuar nuestro estilo de vida. Es decir, seremos capaces de vivir convenientemente ciertas condiciones, pero jamás nos comprometeremos, o comprenderemos sus principios. Si seguimos las reglas, es la obligación de dichas reglas respetar nuestra esfera de vida, el universo que hemos construido dentro de nosotros. Las reglas ilusamente creemos no tienen cabida en nuestras introspectivas realidades. Son sólo herramientas vacías y efímeras que debemos utilizar a conveniencia, y que asegurarán el logro de los objetivos, sin el menor compromiso relacionado.

Vivir implícitos en los procesos tecnológicos y de comunicación que hoy por hoy definen a la Humanidad, involucra un rompimiento con ella, y con su original y verdadera naturaleza.

Los padres de familia actuales, consideran que, dándoles bienes, herramientas y recursos a sus hijos, cumplen con las condiciones que se espera de ellos para consolidar el proceso de educación de toda una generación que vive en la ilusa creencia de que lo merecen todo, por el solo hecho de estar presentes en los procesos que viven.
Nuestras introspecciones y nuestra incapacidad de valorarnos de maneras objetivas y realistas frente al resto de las personas que nos rodean, nos llevan a fuertes procesos de soledad, drogadicción, alcoholismo, violencia o apatía extrema, que no hacen sino culpar a las sociedades en las que actualmente vivimos, y consolidar estilos de vida donde las personas toman por `normales´ la apatía, las reglas rotas, y la aceptación de circunstancias-problema.
¿Quién es el culpable de haber llegado a esta situación, realmente?

Cada día, cada momento es más complejo vivir, intentar comprender las injusticias que se comenten diariamente.
El verdadero cuestionamiento debe basarse en la premisa de la calidad en nuestra propia responsabilidad, en los eventos que vivimos, juzgamos, y criticamos.
Finalmente, no importan las malas o buenas circunstancias que me rodean, la decisión de fracasar o no hacerlo, es sólo mía.

Imagen que acompaña esta nota, tomada de la liga:
http://www.mixbits.net/wp-content/uploads/2013/11/1383841259.jpg

Escucho:
Crash! Boom! Bang! [Radio Edit] / Roxette
That's not my name / The ting tings
Shake it out / Florence + The Machine
Love is stronger than justice / Sting
Without words / Ray La Montagne

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