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lunes, 31 de julio de 2017

La historia de una caída en bicicleta

Hoy, mientras realizaba el cotidiano recorrido en bicicleta, encontré a un padre y su hijo, a un costado de la ciclovía. El niño se hallaba sentado en el suelo, con los ojos invadidos por un reciente llanto, mientras de su labio inferior escurría un hilillo de sangre, y en la parte superior de su ojo derecho se miraba un gran moretón: se había caído mientras andaba en bicicleta. Ésta se hallaba recogida por su padre. Todo indicaba que, bajando la rampa, el niño había excedido la velocidad máxima al intentar dar una curva pronunciada. Un error de niño, al dejarte llevar por la emoción del logro. Su padre comentó que llevaba poco más de un mes presionado por su hijo para salir a rodar, y que justo ese día, sucedía esto.

Yo había detenido mi bicicleta, me acerqué lentamente, y comencé a entablar plática con el padre. El niño yacía sentado, con la vista perdida, visiblemente ensimismado. Su mente y corazón no lograrían trascender aquel evento, a menos que evitara que el miedo lo dominara en ese momento crítico, y comprendiera que, como ese momento, habrá muchos más en la Vida.

Siempre fui reiterativo en mi labor como arquitecto, catedrático y escritor, al defender la postura de que en la Educación, o en el desarrollo de la profesión, es indispensable incluir herramientas y tiempo para atender circunstancias adversas.
Los últimos estudiantes que estuvieron a mi cargo, antes de dar por concluido mi ciclo dentro de las aulas, los visualizo como una analogía repetida docenas de veces, donde, lejos de una recuperación emocional y física satisfactoria, muchos de ellos llevaban consigo heridas corporales, y visualmente emocionales, de eventos, traumas o situaciones conflictivas que no concluyeron bien, y que dejaron en ellos rencor, inseguridad, culpa y vergüenza en muchos sentidos, al extremo de culpar al entorno, y a las personas decididas a ayudarlos, de representar pésimos elementos inútiles, que no tienen función en la vida de una sociedad.
Casos complejos de adicciones, violencia intra familiar, y otras docenas de situaciones-conflicto, dominan paulatinamente nuestras vidas, y consiguen dejar tras de sí una generación de seres humanos incapaces de recuperarse de un fracaso, o serie de fracasos, que inevitablemente harán presa de cada uno de nosotros, en nuestra vida profesional, social, humana…

Tres minutos después, me encontraba revisando al niño, quien respondía mis preguntas, mientras revisaba su espalda, cuello, articulaciones, mientras yo hablaba de mi propia experiencia, del color del casco que había decidido comprar tras mi segunda caída al tomar la bicicleta y romper mis gafas, y de experiencias con otros accidentes y aditamentos que compré posteriormente para proteger mi integridad. Cuando menos lo pensó, el niño se encontraba de pie (ayudado por su padre y por mí) estable y tranquilo, mientras su subconsciente procesaba el hecho futuro de volver a recorrer esa ciclovía en una bicicleta en alguna ocasión, en el futuro.

Me despedí con una casual frase: 
`¡Espero encontrarte de nuevo por este rumbo, pronto!´.

Y es que la Vida es así. Puedes caerte, y responsabilizar y hacer el mayor daño corporal, verbal y psicológico a quien trata de ayudarte, por considerarlos inútiles, demasiado malos, o incluso estúpidos por no haberte ayudado en tu caída original, o en lo posterior a ella. Los rumbos donde nos movemos nos llevan a reencontrarnos en futuras veredas. Las caídas serán más comunes de lo que nos gustaría aceptar, sin embargo, siempre habrá en ellas la oportunidad de la redención, de aprender a levantarnos bajo una perspectiva sana y neutra, responsabilizándonos de nuestros propios pasos dados, y de los pasos que seguramente daremos en el futuro para cumplir las metas que anhelamos como seres humanos.

Escucho:
Take a picture | I'm not the only one || Filter

sábado, 29 de julio de 2017

Morning bell/Architectiak

Aún recuerdo las vistas observadas la primera vez que visitamos el espacio. Jamás llegas a conocer completamente lo versátil y extremadamente cambiante que pueden ser los inicios y los ocasos en los días, dentro de un área que intervienes, que diseñas. Despertar y asomarse a la ventana, instantes antes de que aparezca el Sol, es a últimas fechas una acción que realizamos siempre que existe oportunidad.  
A pesar de representar la vista una rutina, cada oportunidad suele ser un evento único que asombra a la imaginación, e inspira de diversas formas. Pueden tratarse de los mismos muros, las mismas calles y avenidas, las mismas azoteas osadas, que, a la luz del Sol naciente, sorprenden por la incertidumbre contenida en ellas.

miércoles, 26 de julio de 2017

A (visual) reminder

No importa que la noche cubra todas las superficies, toda mi Realidad.
Me alimenta la certeza de saber que tras la noche, viene siempre un amanecer.
Los colores me recuerdan que la Luz posee siempre la oportunidad de reflejarse, de existir, de encontrar maneras de sobrevivir, por imposible que el mero hecho acontezca.
Los colores son parte indiscutible del Espacio, de mi espacio, de ese hábitat interno que convive con lo externo, con la realidad que me rodea, y que me define, de maneras que sólo mi propia decisión, construye paulatinamente.

Escucho:
Dying on my feet | Toto

Sax & movies

Ya había escuchado el nombre de Dave Koz antes. Y a pesar de que Candy Dulfer es mi saxofonista predilecta, la propuesta de Koz ha sido de mi agrado. El primer álbum en físico que ha llegado a nuestras manos es atípico. Se trata de At the movies. Confieso que escucharlo la primera vez no fue emotivo, por estar acostumbrado a escuchar con Dulfer, en su gran mayoría temas originales escritos específicamente para saxofón. Sin embargo, los acordes familiares, extraídos del contenido del ambiente del celuloide, consiguieron con las escuchas consecutivas posteriores, provocar una reacción inspiradora en muchos sentidos.
Un buen trabajo de Dave Koz, en definitiva, y una excelente primera oportunidad de conocer su estilo y lenguaje musical, más ortodoxo y clásico.


Imagen editada digitalmente, original tomada de la liga:

Escucho:
Strobelite (featuring Peven Everett) | Gorillaz

martes, 25 de julio de 2017

Rearchitomatosis

Miro tus formas donde quiera que camino, a donde sea que dirija mis ojos. Tu contorno, la letra de inicio de tu nombre está presente en todo lo que veo, es el contenido de todo lo que expreso, lo que pienso, lo que digo.
Puedo pretender que no te llevo más conmigo, pero sólo mentiría, me mentiría a mí mismo si pensara por un solo momento que he permitido que me abandones, o, peor aún, que yo mismo te he abandonado.
Vives en mí, formas parte de mi espíritu, como una flama inextinguible que brinda Luz y guía a mi vida y a mi Consciencia. A tí te debo haberme levantado cuando caí hacia el Limbo, y encontré en mi propio Espacio, tu alma, tus brazos, cobijando mi destino.

Escucho:
Crabwalk | Everything but the Girl

domingo, 23 de julio de 2017

Pink Floyd in Hi-Fi

No es la primera ocasión en la que establezco comunicación en sueños, con personas que estimo, respeto, o admiro. Miembros de mi familia, y algunas presencias de naturaleza diferente, pero jamás una banda, y una de mi agrado.
El encuentro fue casual, de pie. Nos encontramos charlando, de pronto, sobre la ligereza y la fragilidad de la Vida. Todos los miembros estaban ahí, y todos compartieron sus respectivos puntos de vista en torno al tema sobre el que giró la conversación.
Al despertar, el recuerdo del encuentro llegó suave, como la brisa cercana al mar al despertar junto a un acantilado.
Mirarlos juntos de nuevo con sus sonrisas y el movimiento de sus manos al hablar. Fue una experiencia grata.
Si fue producto de mi imaginación, de la locura, o de una profunda conexión a distancia, no interesa. Los mensajes y palabras escuchadas, me inspiran en estos momentos clave, a redoblar esfuerzos, y continuar.

Imágenes editadas digitalmente, originales tomadas de las ligas respectivas:

sábado, 22 de julio de 2017

Limboteque

En el suelo se han trazado cientos, miles de veredas, que llevan a ninguna parte.
Son elementos de un paisaje azul donde el gris en todas sus manifestaciones, es el contraste que el Hombre busca como significado de su existencia.
Acero y concreto, en formas ondulantes y dinámicas, seducen nuestra mirada y nuestros sentidos, en un intento por llenar el Vacío que llevamos, que habitamos dentro.
Hoy por la mañana charlaba con un amigo, en torno a las fases que atraviesa el ser humano para alcanzar sus sueños.
No hizo sino venir a mi mente este reino material predominante, donde los sueños se diseñan y construyen con cálculos precisos y almas metálicas y frías, donde el Éxito se mide en coeficientes matemáticos como la frecuencia, resistencia, velocidad y permanencia.
Triste, más que cierto. Es la realidad en la que a diario forjamos nuestra Humanidad.

Escucho:
How far we´ve come | Matchbox Twenty

jueves, 20 de julio de 2017

Por el simple hecho de vivir

Es irónico cómo lo que amas, puede llegar a matarte, literalmente. Se trata de una vocación ahora lo entiendo mal encaminada. Durante años realicé una actividad que llenó cada poro de mi piel, hizo retumbar cada latido de mi corazón, y me llenó hasta el último día que me dediqué a ella.
Aún me pregunto cómo miles, millones de personas llevan actividades que no llenan por completo sus expectativas, o alimentan su espíritu, y permanecen ahí, durante meses, años, la mayoría de ellos toda una vida. Continúo preguntándome cómo somos capaces de enseñar enfocado a la Educación a nivel profesional conocimiento, basado exclusivamente en lo técnico, científico y metodológico, cuando en la realidad sabemos que cada persona enfrentará una crisis personal y profesional debido, en la gran mayoría de los casos, a las actitudes y los valores humanos, esas circunstancias que jamás se tocan en las aulas, en las vidas y la convivencia con los estudiantes y los profesores, que son antes que nada, seres humanos.

Agradezco que después del tiempo reglamentario de luto, personas que conocí durante mi labor dentro de las aulas, se acerquen y me inspiren a la convivencia fuera de todo contexto, con el sólo pretexto de intercambiar palabras, abrazos y un tiempo en común, realizando actividades de distracción. No sabía cuánta falta le hacía a mi mente, a mi cuerpo, a mi corazón. Y a mi espíritu.

Fuera de cualquier plataforma profesional o educativa [di de baja cualquier afiliación profesional y renuncié a cualquier institución educativa], concluyo que nuestra Educación en todos los niveles no basta, no sólo por su mala calidad, sino por naturaleza e intención, ambiguas e inciertas. Basta mirar el vuelco que nuestras sociedades han dado a lo largo de la última década, y en especial durante el reciente lustro, a una velocidad sorprendente. Quien defienda que la educación científica y técnica es la solución y la única alternativa, se encuentra completamente ciego, o es un estúpido al no ser capaz de mirar la crudeza de la realidad.

Aceptar y defender una perspectiva integral me ha costado mucho, pero no lo miro como una pérdida, sino como el costo de comprender y luchar por lo que realmente vale la pena. Quizá la vida no me alcance para arribar a la meta y ésa sea, irónicamente, mi único y más fuerte motor, sin embargo estoy sereno y tranquilo por haber tomado la decisión, y no haberla pasado por alto, o haberme dejado vencer por el miedo, la mediocridad o el confort de la estupidez burocrática.

Ser testigo de la convivencia, la unión, la sinceridad y el esfuerzo de acercarse como seres humanos, me ha hecho sentirme contento esta tarde. Aún mucho más que una profesión, un título o un reconocimiento social. La Vida es todo lo opuesto a ello, se trata de decisiones anteriores a lo técnico, académico, profesional o cualquier circunstancia de índole vocacional o física. Se trata de decisiones humanas.

Como diría Coldplay, la Vida se trata de aprender de tus errores, de dejarse guiar por las luces, al verdadero hogar, y mirar cómo tus huesos se encienden, mientras tratas de arreglarte a ti mismo, antes de pretender, o fingir ofrecer, un servicio o profesión a los demás.

Escucho:
Fix you | Coldplay
Break up every night | The Chainsmokers

lunes, 17 de julio de 2017

La Arquitectura como Música

No dejan de sorprenderme portadas de grupos o artistas que toman a la Arquitectura como parte de sus proyectos y las concepciones detrás de ellos. Considero que la Arquitectura ha sido siempre una manifestación artística que si bien tiene como función permitir al Hombre habitar el espacio, posee una fuertísima connotación cultural que refleja valores humanos, o elementos propios de concepciones sociales, que forman parte de la memoria colectiva de los seres humanos en distintos estratos, plataformas o sectores. La Música es una prueba directa de ello. Las expresiones arquitectónicas han formado parte de esta manifestación artística desde hace muchísimo tiempo. Basta recordar la icónica portada de The Beatles para su álbum Abbey Road, que si bien no muestra una obra arquitectónica como tal, si refleja la esencia de la Arquitectura y su naturaleza dentro de la vida del Hombre.




Es así que distintas obras de Arquitectura, y nombres de arquitectos prestigiosos, aparecen detrás de elementos visuales que sirven de escenografía para concepciones o proyectos musicales. Finalmente, estas obras y las concepciones de sus autores, lograron contener variables humanas que van más allá de simples muros y ventanas. Definitivamente, la Arquitectura es Música, reinterpretada a través de distintos elementos de Diseño y tectónica.

domingo, 9 de julio de 2017

Joan Lee

Historias inspiradoras de lucha y Perseverancia, que continúan alimentando nuestro espíritu. Una pérdida, para uno de los grandes. Un hombre que ha sabido continuar inspirándonos con su imaginación interminable.

Imagen tomada de la cuenta `Twitter´ de Stan Lee:

Una noche... La Noche

Corría el año de mil novecientos noventa y siete, y aún estudiando la licenciatura, solicité a una amiga que me grabara en un cassette el más reciente álbum de uno de mis grupos favoritos, en español, conocido como La Gente Normal. Como obviamente sobraría espacio, le dije que grabara temas en el mismo idioma, de grupos de su preferencia, para completar el tiempo activo del dispositivo. Así fue como conocí a Presuntos Implicados, en su proyecto titulado Ser de agua. Al paso de los años, no resistiríamos la tentación de hacernos de uno de sus álbumes compilatorios, encontrando en el concierto grabado en vivo: `La noche´, la mejor opción.
Hoy precisamente, redescubrimos este álbum, que combina a la perfección con la tarde nublada y gris, y nuestros pensamientos melancólicos. Acabamos de escribir una larga nota reflexiva y retrospectiva, inspirada en algunos de los temas de este álbum. La sensación es grata, triste, de esas que se acompaña con una taza de leche caliente, muchos recuerdos, una lágrima diminuta, y tantas historias y palabras que buscan ser compartidas.
¡Ah! Y a punto de escuchar de nueva cuenta, pero por primera vez el álbum entero: Ser de agua. Estoy tan emocionado…

Escucho:
En la oscuridad | Presuntos Implicados

De vuelta a casa

Desde niño deseé emprender el vuelo propio. Mis juegos me llevaban siempre a lugares lejanos y exóticos, donde podía conocer los pormenores del mundo que me rodeaba.
No tuve que viajar mucho para cumplir mi meta, geográficamente me refiero. Concluir una carrera, comenzar a laborar, y abandonar los sueños e ilusiones de niño, significó alejarme miles de kilómetros de casa, de esa dirección a la que deseé ir hace décadas.

Debo reconocer que las travesías han sido hermosas. He conocido a tantas personas, que no podría recordar los nombres de todas ellas. Las aventuras son indescriptibles, inimaginables. El conocimiento y la experiencia obtenidos no tienen nombre, o valor que pueda calculárseles, por lo mucho que han influido, que han definido mi vida.
Cada día, cada reto, cada noche, abordé las situaciones con alegría, optimismo y perseverancia, consiguiendo siempre cumplir las metas, no importando cuál grandes o complejas se miraban. Muchas personas confiaron en mi, tal vez de maneras que ni yo mismo llegué a confiar hasta ahora.

He tenido todo tipo de horizontes en la ventana de mi existencia. Si fuera artista, podría pintar tantos y tan variados cuadros, con colores que no sería capaz de pronunciar siquiera. He pedido a varios de ustedes, me vendan u obsequien, pinturas que en algún momento crearon. Las tengo cerca de mi, en ese espacio personal que es una especie de refugio. `Refugio´. Qué bella palabra. Así debería ser la Vida, un sitio donde cada noche llegásemos a relajarnos, a alimentar nuestro espíritu, para retroalimentarnos, y jamás olvidar a qué hemos venido a este sitio. Los atardeceres han sido bellos, pero han acontecido deprisa para poder observarlos y atraparlos en el alma.
Los caminos nos han obsequiado vistas, trayectos, experiencias varias. Una gama de recuerdos, de memorias que quedan grabadas en la mente.
Pero la constante ha sido siempre la misma: queda un hueco en el estómago, y un vacío en el corazón.
Durante mucho tiempo creí que la plenitud arribaba paulatinamente, al observar los retos cumplidos. Largas noches en vela, cientos, miles de bocetos, dibujos, anotaciones, docenas de bitácoras escritas, diarios del acontecer de los proyectos diseñados, y materializados. Arduo trabajo, esfuerzo, tiempo completamente dedicado a esos objetivos externos.
Me mentía a mí mismo.
La Plenitud se lleva dentro, no se busca por fuera.

Ha sido largo el camino de vuelta a casa.
Ha costado sacrificios, despedidas, lágrimas vertidas, afecciones corporales, y emociones dolorosas y marchitas.
Pero sobre todo: una introspección al Limbo, ese temeroso sitio donde viven tus más arraigados y profundos miedos. Soledad y Silencio, en todo el sentido de la palabra.

Curiosamente, es lo que me lleva de vuelta a casa. Un día despiertas, los amigos no se encuentran a tu costado, miras el follaje de tu vida, y volteas hacia la copa de los árboles y más allá de ellos, para apartar las ramas con tus manos, y descubrir que el camino familiar, siempre ha permanecido ahí, sólo que pocas veces lo miraste cuando estuviste acompañado.
Y emprendes de vuelta los pasos, hacia el valle que alguna vez abandonaste, sintiendo una mezcla atípica de tristeza y alegría.
Has vuelto a casa.
Porque `casa´ es la esencia de tu verdadero ser. Es como ser un caracol. Tu casa llevada a cuestas, tu esencia, tu alma, simplemente ser lo que verdaderamente eres. Sin limitaciones, sin críticas. Sólo tú, delante de ti mismo, haciendo lo que viniste a hacer.

La Plenitud no es la meta. La Plenitud es el camino, es alimentarse de cada experiencia buena o mala (tu mente decide lo que tu corazón confirma) que pone a prueba tu perseverancia y deseo de compartir tus mejores cualidades y tus dones, y reencontrar tu propósito en la Vida, a través del reencuentro con otros que, como tú, sienten que en la pérdida, han ganado, en vez de simplemente perder.  

Escucho:
Cuando quiero sol | Presuntos implicados
Part One: Homecoming | Ray LaMontagne