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sábado, 14 de enero de 2012

Reflexiones, en notas y acordes

La más reciente experiencia me está dejando satisfacciones y reflexiones increíbles.
La inclusión en la Música no es algo sencillo, y mucho menos bajo las circunstancias en las que me encuentro.
Contento estoy por no haber dejado pasar la oportunidad de hacerlo. Siempre he sido una persona necia, perseverante, que no se detiene hasta haber puesto esa idea en su mente en marcha, y agotado todas las posibilidades para llevarla a cabo.
Problemas, discusiones, altercados, diferencias irreconciliables y demás enormes embrollos me ha traído eso.
Platicaba esta mañana con Jesús Grajales en torno a varias cuestiones. Antes que otra cosa, quiero agradecerte por la oportunidad y la paciencia, infinita, que me tienes.
Soy de los que guardo la filosofía de aprender de todas las personas que me rodean y con las que tengo contacto, sea por periodos largos, cortos, o instantáneos, de tiempo. Jesús tiene mucho que enseñarme, sobre todo por su talento, su manera de afrontar la vida, y su pasión por la creación, valor que ha puesto en marcha, y que sé con certeza que es lo que lo mueve y le dará grandes satisfacciones.

He comentado que ha sido un año extraño, casi bizarro.
Lo es.
La Música me ha traído reflexión al por mayor. Mi oído, mi cerebro, y algo dentro de mí se siente motivado, enloquecido por no poder comprender lo que sucede dentro.
Eso despierta cierto [¿sólo cierto? No lo creo] temor.
Ahora comprendo -después de tanto- el gusto que siempre guardé por los proyectos de John Mayer, por ejemplo, a quien dediqué infinidad de notas a lo largo de este blog.
Es extraño abordarlo, con un primer cúmulo de herramientas musicales en mi consciencia. Es interesante, porque es como si comprendiera mucho de lo que intenta decir, sólo escuchándole.
La guitarra es hermosa.

La mía, poco a poco sale de ese estuche color vino, donde permaneció resguardada por poco más de año y medio.
Es extraño, también, imaginarme deslizando mis dedos, intentando expresarme. No es lo mismo que cuando escribo. Cuando lo hago, cuando creo, imagino, diseño por medio de la Literatura, no requiero talento ni destreza en mis manos. El genio se encuentra en la mente, en ese cuarto oscuro en mi cerebro donde la locura creativa revolotea en extrañas historias, secuencias y tramas y sub tramas literarias de todo tipo.
La Música es mucho más celosa.
No le basta lo rápido que pienses, sino cómo puedes expresarlo tangiblemente.
Increíble. Imposible.
Por lo menos para mí, en este momento, lo es…
Escucho: álbum Continuum / John Mayer

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