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jueves, 3 de marzo de 2016

Antiguo restirador

Los cambios que sufre mi vida son profundos, radicales, pero sobre todo, vertiginosos.
Son tantas variables las que se incluyen en la ecuación del tiempo presente, que no soy capaz de visualizarlas y asimilarlas todas.
El espacio personal continúa transformándose de maneras inimaginables.
Hace un par de días se ha ido ese restirador de toda la vida, que nos acompañó en la larga travesía para convertirnos en arquitecto. Dolió verlo partir. La melancolía fue grande, e inconmensurable. Todas las piezas se acomodaron para que así fuera.
En el fondo siento una indescriptible felicidad por los cambios, pero en el exterior es sumamente terrible y doloroso.
Entiendo que el espacio personal es sólo un simple reflejo del cuerpo, la mente y el espíritu. Todo se ha transformado. Continúa haciéndolo desde hace meses.
Las expectativas, los sueños, los intereses.
Soltar aquellas circunstancias que me definieron por más de trece años. La clase de persona que creí que yo era, ahora no lo soy más. Muto invariablemente hacia una versión de mí que no imaginé siquiera. Una versión alternativa que no sabía que podría existir en esta realidad.
De repente nada tiene sentido. Lo que antes nos emocionaba y trazaba la dirección que nos apasionaba seguir, ahora no despierta más esa sensación de libertad en nuestro espíritu.
Sé que es momento de despedirse de las cosas, las personas, los eventos y las circunstancias. Es difícil, pero el proceso ha comenzado, quizá más azaroso que consciente. No hay marcha atrás.
Si por alguna razón me encuentras en el camino, andando, al igual que tú. Si te topas conmigo o cruzamos veredas, no te sorprendas si la pasión y los ensueños de antes, aquellos que me definían, no se muestran ya reflejados en la pupila de mis ojos. No es indiferencia ni tristeza.
Es sólo que la vereda ha cambiado.
Yo he cambiado.
No me queda más que proseguir. Esta Vida no acepta la derrota, ni el detener por completo el paso.
A quienes, después de la tormenta, permanecen, tienen mi cariño y agradecimiento por estar ahí.
Hace falta de vez en cuando, saber que, a pesar de ser diferente, existirá siempre esa esencia, esa familiaridad que te hace valioso como ser humano.

Escucho:
Inhaler / Foals

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