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sábado, 23 de julio de 2011

El ocaso de una estrella en descenso

Amy Winehouse murió en el transcurso de este sábado, o es la primera impresión tras el hallazgo de su cuerpo sin vida.
Una estrella que miró su fama brillar por escasos momentos durante el año dos mil siete.
Su talento, sin embargo, siempre estuvo presente.
Recuerdo aquella impresión que me dio, tras ganar cinco Premios Grammy y no ser capaz de recibirlos de manera personal. Ese hecho me inquietó en demasía.
Sobra decir que su álbum me dejó con un extraño sabor de boca. Un sabor de que aún existía más por disfrutar.
Calidad indiscutible. Personalidad. Fuerza interpretativa.
No fue capaz de sobreponerse al pasado, a las dificultades de su vida.
Me sorprende que se haya ido joven, con todo para triunfar y lograr metas en el campo de la Música.
Cada uno es el único responsable de valorar aquello que queremos más.

¿Me impresiona su muerte?
Desde luego.
No soy un fan completo de su propuesta, pero reconozco su perseverancia y el talento musical detrás de ella, herencia familiar.

Descansa en paz, Amy.

Imagen tomada de apartado en Yahoo:

Escucho: The push / Kashmir y Swimming / Tracey Thorn

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