.

.

domingo, 6 de noviembre de 2011

En un mundo de 7 billones...

`El mundo hace lentos progresos. 
Hace sólo trescientos años 
me hubiesen quemado´.
Sigmund Freud

Soy la persona número 4,243,299,165 en el planeta, dentro del conteo de los 7 billones de personas en el Mundo, acorde a los cálculos de la BBC. Vivo en un país con poco más de 110 millones de habitantes, con un promedio de vida de aproximadamente setenta y tres años.
Interesante análisis, que junto con otras noticias leídas en el transcurso de la semana en la que escribo esta nota, me inspira a la reflexión en varios sentidos.

Hace unos días, un niño norteamericano se suicidaba, ya que sufría del fenómeno llamado bullying [hostigamiento escolar] desde tiempo atrás. Su blog -que sus padres desconocían por completo- sirvió de pizarra para que el chico expresara su sentir, y hablara de diversas circunstancias, como su homosexualidad, y otros temas, incluidos mensajes a Lady Gaga, quien, tras conocer la noticia del suicidio del niño, confirmó su interés en presionar en el sentido político para luchar y prevenir el hostigamiento en las escuelas -mismo que ella sufriera por varios años-.
Aunado al mensaje de actores como Zachary Quinto, que consideraron la muerte del muchacho como el inicio de la aceptación y transformación de su propia situación individual, se dan otros movimientos -en México, por ejemplo- donde un grupo de personas, tras una convocatoria, se reúnen para manifestarse pacíficamente delante de las instalaciones de la televisora más importante a nivel nacional, para expresar su sentir ante el dominio de los medios de comunicación frente al mundo, y presionar para que su mensaje sea difundido en los canales por todo México.
A expensas de saber que esta nota sea considerada como un mero intento de nota informativa, donde el autor realmente hizo su tarea de investigación periodística, lo que en verdad me hace reflexionar son las reacciones que comienzan a ser evidentes en las personas, lo que habla de la consciencia que comenzamos a experimentar en torno a los hechos que nos rodean, y que -indiscutiblemente- nos definen, no sólo como personas, sino como cultura y sociedad.

Hace algunas horas charlaba vía twitter con mi colega y amigo @amorfo -participando de igual manera @Jorge_Zurdo-, donde iniciamos un acalorado debate que giraba alrededor de las propuestas de transformación de las ciudades, para el logro de espacios abiertos de calidad, por medio del cierre de vialidades a la circulación vehicular, y apertura exclusivamente a la peatonal.

¿El común denominador?
Los cambios que las personas buscan en el mundo que les rodea.
Reacciones violentas, inesperadas, inapropiadas, además de confrontación y debate, es lo que comienza a verse presente en los medios, en el mundo, en la realidad en la que vivimos.
¿La gente está cansada de vivir estos momentos de inseguridad, de intolerancia, y demás valores que nos han regido durante las últimas décadas, y cuya influencia ha transformado las ciudades en lo que ahora son: un lugar donde nos hemos dado cuenta, no se puede vivir por no existir opción para el bienestar humano?
Cada uno de ustedes puede tener su propia definición y opinión personal en torno a los temas que se han mencionado en esta nota. Yo mismo poseo mi personal criterio y pensamiento para cada tema en cuestión. Pero eso no es lo que está vaciado en el tintero el día de hoy.

Soy más que un simple número en la pizarra digital mundial. Todos lo somos.
Esas cifras no dicen mucho en torno a mi persona, o a la serie de circunstancias personales que enfrento y que me definen, o que me mueven hoy a escribir estas palabras.
El problema de hostigamiento escolar -sólo por mencionar alguna situación problemática al azar- es un grave problema social, producto de la intolerancia, que no es más que el miedo que la gente posee en relación con la circunstancia que juzga y condena. Hace unos minutos acabo de mirar ese video de millones de visitas donde un funcionario norteamericano, defensor de los derechos de las personas más vulnerables socialmente, golpea sin piedad a su propia hija, por una descarga digital de Música
Las constantes poco a poco se van dibujando en el panorama: intolerancia, apertura de consciencia, presencia de la tecnología como catalizador.

Las variables, por lo tanto, pronto empiezan a hallar sentido, para definir una explicación...
“Aquello que más condenas o defiendes es lo que forma parte de tu vida, y construyó/definió una parte de ti mismo que has llegado a odiar o con la que te has identificado en sobremanera, a tal punto, que no puedes soportar verla en el exterior, sin hacer algo al respecto”.
¿Te parece que estas palabras tienen sentido?

Los que hostigan, han sido hostigados. Los que condenan, han sido condenados. No necesariamente por las personas del exterior, en la mayoría de las ocasiones por sus propios padres, hermanos, abuelos… familia, o, incluso -en los casos más profundos- por ellos mismos, a escalas absurdas, duras, exacerbadas, que al paso del tiempo y las circunstancias derivan en acciones no normales, pero que hemos aprendido a considerar como tal, porque es más sencillo ocultar nuestro temor tras la máscara del juicio, que luchar por comprender qué nos deja aquello que vivimos en carne propia y que condenamos por no ser capaces de superarlo.

Cuando camino por la calle, cuando veo las noticias, cuando escucho los comentarios de las personas, lo que veo es nuestra incapacidad de empatía, de reconocimiento de nuestras propias circunstancias y debilidades, haciéndolas mayores y más evidentes en los demás, porque no deseamos que los demás las vean en nosotros.
En realidad lo que hacemos es un simple truco de distracción aplicada a la atención en los demás.
Ahora sabrás que en realidad sólo estamos gritando aquello que sucede en nuestro propio interior y que no somos capaces de superar aún.

Nuestra realidad ha cambiado, de maneras radicales, que no podemos comprender o explicar aún. Es muy pronto para hacerlo.
La tecnología es una parte de nosotros, es un medio, es nuestro lienzo contemporáneo, donde se dibuja en este instante, lo que pensamos, en lo que creemos, lo que somos.
Los videos, los medios de expresión digital personales. Los mensajes virtuales por todo el campo digital. La accesibilidad que brinda la tecnología. Y, sobre todo, la opción de participar, de hacer un cambio responsable, consciente -léase la noticia del grupo que presionó virtualmente a narcotraficantes para liberar a miembro-, o de utilizar dicha tecnología para conocer y medir la reacción de la humanidad en diversos grados y niveles -hago referencia a otra noticia, donde cierto departamento norteamericano analiza cinco millones de mensajes al día, incluidas estas palabras [espero que no]-.

¿Sorprendido?
Una apertura de consciencia se ha manifestado.
Se nos habló de ello. Ciclos de tiempo que giran en periodos espirales cuya esencia, cuya vibración, aumenta exponencialmente al paso de los meses, sobre todo de los actuales.
Esta nota sólo reflexiona en eso. Sólo es eso…
Una simple nota.

Información compartida, extraída de sistema de cálculo en página oficial de la BBC:

Gracias a Yoan Saidt, a Luis Enrique y a Christian Oliver por la inspiración para la presente nota.

Escucho:
Álbum Adore / The Smashing Pumpkins
Álbum TKOL RMX 1234567/ Radiohead

No hay comentarios:

Publicar un comentario