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sábado, 5 de marzo de 2011

Sobre experiencias `citadinas´ y otras cosas...

Vuelvo a visitar el centro de mi ciudad.

Es de noche, las luces fluorescentes e incandescentes brillan por doquier. Hay algo parecido a cierto aspecto mágico que flota en el ambiente.

Las personas transitan sin descanso, con esos pasos, entre plácidos y apurados, mientras la tarde termina de acontecer y lo citadino cobra vida paulatinamente.

El olor a comida típica y casera lo invade todo. Uno puede guiarse en medio del peculiar alboroto por medio de los olores que definen calles, avenidas y todo tipo de rincones. De noche, cuando no puedes identificar a ciencia cierta lo que te rodea, el olor característico de cierta comida, material o bienes que se venden, o inclusive de una que otra alcantarilla, te dirá hacia dónde dirigir los pasos, en pos de lo que buscas.

Dos veces en el lapso de siete días visitando este sitio, este espacio familiar y olvidado, que es un nuevo mundo que llevo conmigo tatuado desde la infancia misma.

Es toda una experiencia recorrerlo…

Para bien, o para mal.

Escucho: Radical notion / Hans Zimmer

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