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sábado, 17 de diciembre de 2011

Cálido anochecer

Esta tarde la he pasado junto con Christian Oliver Sánchez y su familia, en un evento organizado bajo el esquema Scout.
Aprovecho la oportunidad para felicitarte, Christian, y agradecerte por la invitación a conocer la labor que realizas desde hace tiempo.
Es la primera vez que miro actividades de este tipo. Me conmueve el hecho de la hermandad, de la convivencia fraternal y la comunicación que se establece en tu organización.
Para ser sincero, no pertenezco a ninguna organización o institución en particular, me refiero, a una agrupación, fuera de lo académico y profesional, donde se tengan experiencias de este tipo. No porque no desee hacerlo, sino porque prefiero vivir conociendo las bendiciones de algunas de ellas, desde fuera, maravillándome en cada caso de lo magnífico que pueden llegar a ser.
A lo largo de mi vida he tenido la fortuna de conocer distintas agrupaciones, realmente comprometidas con sus metas y objetivos elevados, que, lejos del lucro, lo que realmente buscan es el desarrollo y bienestar personal y espiritual de sus miembros.
No interesa el número de miembros, o las capacidades o cualidades económicas o sociales, incluyendo las dimensiones de la organización. Lo que en realidad importa es cómo plantea sus metas, y los esfuerzos diarios que se llevan a cabo para elevar los anhelos y expectativas humanos, de una manera responsable y comprometida.
Es grato convivir, reír, ser parte de la alegría y la filosofía que compartes Christian. Veo con orgullo que viene de familia, que es -finalmente- la organización más antigua, más sabia y más hermosa que posee el ser humano.
En hora buena.
Un fuerte abrazo a ti, y a los tuyos, tu enorme y bella familia, a la que pude ver reunida el día de hoy.

Escucho: Where I end and you begin [The sky is falling in] / Radiohead

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