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jueves, 15 de diciembre de 2011

Fin de la cotidianidad...

El ciclo de labores -oficialmente- entra en receso a partir de este momento.
Antes de despedirme durante quince breves días de todas y cada una de las actividades académicas y profesionales -más nunca a las creativas y personales-, dejo una reflexión, presente en el tintero desde hace algunos días.

Dos semanas han servido para transformar mi punto de vista profundamente, en maneras que jamás imaginé siquiera.
Es la primera vez que la mente se expande de una forma única, en un brevísimo periodo de tiempo.
En la nota anterior hablaba de mi ignorancia en torno al destino último del proceso por el que actualmente se atraviesa, pero debo decir que ha sido una experiencia única, de la que no me arrepiento -hasta el momento-.
Es una oportunidad de permanecer de pie, en el mismo suelo que me ha visto andar durante los últimos ocho años, y mirar como el recorrido toma un nuevo y excitante significado, que obliga a la mente, al espíritu y desde luego al cuerpo, a romper los esquemas y todas las barreras existentes.

En las últimas horas he conocido y convivido con personas maravillosas, que -sin ser ellas conscientes de ello- me han ayudado de maneras increíbles a saltar obstáculos y sortear dificultades.
Mi agradecimiento...

Merecen especial mención: Alex, su esposa, Jesus Grajales, Danae, Darinel, mi hermano Efraín y mis compañeros en todas y cada una de las sesiones de natación.
A todos gracias.

Escucho:
Maybe you've been brainwashed too / New Radicals
Home is a fire / Death Cab for Cutie
Idioteque, taken from `Kid A [Limited Edition] [Disc 2]´ / Radiohead

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