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domingo, 5 de octubre de 2014

Atardeceres. Bitácora, parte 2

Aprendo que lo Urbano no es siempre malo.
Mi experiencia al visitar lugares se había centrado la mayoría de las veces en circunstancias donde lo rural cobra fuerza, y predomina sobre el entorno.
La tarde en la ciudad desconocida es agradable. Pese a lo extraño que pueda sonar, en medio del escenario urbano, artificial y frío, se dejan escuchar los trinos de cientos de aves que sobrevuelan el entorno, con gritos fuertes y sonoros que puedes traducir como una queja abierta, un tipo de Manifiesto, por tener que coexistir ellas con un ambiente que no es natural.
'Vivir aquí pienso no es tan malo'.
El recorrido por las calles grises, enormes y asfaltadas, se remata por gotas, manchas a través de remates visuales a base de sorpresas verdes, de diseños vegetales y panorámicas verdes, que, al final del día, te convencen de que todos nuestros efectos artificiales pueden vivir en armonía con la divinidad de la Naturaleza.
Las aves y sus trinos lo confirman. Si no fuera de esa manera, no volverían cada tercer día, para hacer de las suyas a lo largo de una ciudad  a primera vista, artificial, y fría.

Escucho:
Winter / Blondie

1 comentario:

  1. Cada lugar esconde una belleza que sin duda alguna lo hace singular, solo necesitamos un poco de nuestra atención para percibir lo encantador de cada lugar..

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