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domingo, 8 de julio de 2012

Un sentimiento para nada anónimo


Disfruto lo que hago.
Amo mi trabajo.
Ése es el problema.
¿Cuántos de ustedes disfrutan lo que hacen?
¿Hacen lo que realmente aman?
Es un enorme reto y compromiso hacerlo, porque significa ir en contra del sistema.
Esta mañana, mientras miro a un país que se manifiesta, mientras observo la programación de los medios, mientras escucho un poco la radio y leo las notas en los medios de comunicación, es que me doy cuenta de que no estamos de acuerdo con aquello que hacemos, lo que pensamos, lo que vivimos, y peor aún, lo que hemos elegido.
¿Para qué hablar de Política, o temas que tengan que ver con algo similar?
Tengo una teoría al respecto.
Finalmente, hemos obtenido lo que merecemos…
¿Tarjetas de despensa, compra de decisiones, objetos y promesas obsequiadas?
Todos jugamos el juego de está bien, un voto no hará la diferencia entre millones.
¡Ups!
La sorpresa es que la tercera parte de los que emitieron voto pensaron igual.
Y los medios de comunicación…
No existe producto de calidad en su existencia.
Tal vez no obligaron a nadie a tomar una decisión, pero cumplieron cabalmente su papel: hundir en la oscuridad de la ignorancia las mentes de millones.
`Está bien. No hay nada malo en lo que sucede. La Sociedad. Nosotros, lo aceptamos´.

Lo escribí hace unos días en ese diario instantáneo.
La Ignorancia vive en forma de Corrupción.
La corrupción no es malvada, lo que la vuelve mortal es la incapacidad de tornarse consciente.
¿A qué me refiero?
Vivimos en un mundo donde no vislumbramos que no podemos ser capaces de tomar decisiones por nosotros mismos, por estar acostumbrados a que las `personas pertinentes´ las tomen.
No nos sentimos `dignos´ de pensar, o emitir un juicio, porque eso nos convertiría en una malformación, dentro de un sistema donde lo más sencillo siempre es lo mejor, aunque no represente lo más conveniente.
Preferimos dejarnos llevar por la corriente antes de aceptar que lo que hacemos o pensamos puede mejorar.
Culturalmente estamos atados a dejarnos manipular ideológicamente por aquellos que creemos `más aptos´ que nosotros.
Estudios de posgrado, autoridad, fama, dinero y reconocimiento, son traducidos como herramientas de poder, cuyo único objetivo es poder ejercer influencia y control sobre los demás.
El secreto es mantener a ese resto, el que está debajo de la autoridad, por completo dormido.

—No los dejen elegir.
—No son capaces de pensar.
—No podemos permitir que ellos tomen decisiones.

A últimas fechas es más que evidente.
Sin embargo, entristece mirar que la mayoría de las personas se limita a mirar, a criticar, a rechazar, pero jamás a actuar.
El miedo de mirar rotas esas cadenas que nos atan, y que nos han obligado a vivir cómodamente en la sedación puede más que la posibilidad de nuestra Libertad plena.
Triste en sobremanera, pero cierto.

Escucho:
Eclipse / Pink Floyd

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