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sábado, 25 de febrero de 2012

Música viva, inanimada

La Arquitectura es Música.
Cada nota es a un muro, un vano, un macizo.
Los acordes son serie de circunstancias pétreas, que integran espacios que escuchamos por medio de sensaciones habitables.
El ritmo, la armonía, son cualidades legibles gracias a la proporción materializada en todo lo que vemos y tocamos.
Diseñar es equiparable a tocar las cuerdas de guitarra, o manipular cualquier otro instrumento que genere sonidos que permitan componer melodías varias.
Los procesos de diseño entre los espacios y las composiciones musicales son similares. Requieren conocimiento, práctica, paciencia, dedicación y pasión.
Habitar la Arquitectura es como deleitarse con la Música.
Disfrutar cada nota, cada espacio, intuyendo en nuestro interior la esencia misma de la composición que se encuentra delante de nosotros, como si fuera una con nuestro ser entero, como si nosotros fuéramos parte de los acordes, de los sitios que encierran la experiencia que define lo que somos, que escribe una parte de nuestra propia y personal historia.

Escucho: Just be a woman / Lenny Kravitz

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