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domingo, 12 de diciembre de 2010

Tres momentos / Inspiración


Una tarde me ha sorprendido en charla con un grato amigo.

Me siento profundamente agradecido de la presencia de muchas personas en mi vida. Entre ellas - desde luego- estás tú, Luis Enrique.

Hombre de visión, de enorme y temple en el corazón. Mirarte cada determinado tiempo, y descubrir asombrado en lo que te conviertes cada día.

Tus palabras, en la tarde de hoy -como cada tarde que compartes conmigo- transforman mi perspectiva y mi existencia paulatinamente, hacia un rumbo, hacia una dirección donde brilla la luz al horizonte de los sueños, de los hechos.

Sobra decir que estoy orgulloso de ti. Son pocas las personas que han entrado en estas líneas, y menos aún las que aparecen constantemente en ellas. Tu nombre se haya registrado en ambas listas. Eres alguien especial, y no lo digo únicamente para el sello Architectiak -cuya sede conociste desde etapa temprana, y que hoy miraste cuasi concluida-, sino por todo lo que has representado para mí.

En cada etapa de mi desarrollo, de mi aprendizaje, te encuentras aquí.

Tenías razón en algo. Una despedida es sólo eso, una simple despedida. Lo que existe detrás es aún mayor.

Te agradezco grandemente por permanecer cerca, presente en mi camino. Gracias por tu cariño, tu confianza, pero sobre todo, gracias por compartir conmigo esa esencia del Hombre que eres, y que sé que serás en el futuro. El plan continúa en marcha. Sé que estarás aquí, cuando Architectiak más te necesite.

Esta tarde escuché de ti sabias palabras. Amas tu hogar, porque amas lo que eres. Tienes un lugar al cuál llegar al final de los periodos más complejos de tu vida, porque tú mismo eres capaz de hallar al término del día, la paz de consciencia que tu alma busca.

Eres grande. Eres una gran persona.

Mirar tu calma infinita, tu gratitud interior, es algo indescriptible.

Estos días -será tal vez el simple fin de ciclo- he tenido tres acercamientos a mí mismo, gracias a tres casos vividos a lo largo de las últimas tres semanas. Gracias a tres personas especiales. Cada uno de ellas me ha enseñado valiosas lecciones que me han hecho replantearme tantas cosas que antes consideraba indispensables.

La primera de ellas me confrontó con mi destino, con aquello que deseo hacer de mí lo que resta de mis días. El segundo me hizo confirmar que tal vez el ciclo que he vivido en los últimos ocho años se encuentra llegando a su fin, y que es momento de aceptar, de valorar y de confrontar aquello que no puede delatarse más. El tercero -esta tarde- es una clara señal de que aquello que he experimentado con fuerza durante los últimos dos meses no es algo que puedo continuar ignorando más.

Al final, estoy contento y satisfecho por el cierre de este periodo de mi vida.

Tranquilo me encuentro porque fui testigo de cómo dos de las facetas más importantes de mi vida serán cumplidas a través de sincronías temporales en dos de ustedes. Luis Ángel / Luis Enrique.

A cada momento me convenzo de cuál es mi misión aquí. Y en cada paso dado confronto y confirmo la decisión que aún no puedo dar de manera consciente y libre el día de hoy.

Gracias Bernardo, Luis Ángel. Gracias Luis Enrique.

En ustedes -y en muchos más, desde luego- veo reflejado el presente que hoy miramos como un futuro no tan lejano. El Tiempo es sólo un espejismo. Desde esta nueva / renovada plataforma existencial veo lo que pronto vivirán -viviré y desde luego viviremos-.

Gracias por la oportunidad de vivirlo por medio de sus logros, de sus anhelos, de sus deseos. De su fuerza, de su temple, de su lucha interminable por cumplir con su destino, con su misión, con aquello para lo que fueron hechos.

Luis Enrique, esta tarde es una grata compañía, una tarde más que se une a la génesis del libro `Extraño libro el de J.E.F.´, que sabes que inspiraste hace tiempo.

Ese libro es tuyo.

Gracias por todo, que ha sido tanto, y tan hermoso.

Escucho: Rosyln / Bon Iver & St. Vincent.

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